Labor cromática

Fotografías por Óscar Monsalve

El oficio manual, cuya práctica y perfeccionamiento consiste en repetir una y otra vez la misma acción, ha sido, por tradición, un oficio de mujeres. Dentro de un contexto de desigualdad, el oficio quedó relegado y menoscabado. Por esto, muchas mujeres hoy en día evitan volver a abordarlo; temerosas de que la sociedad nuevamente encasille y desmerezca su rol en un mundo que lucha por ser más justo. La obra es una manera de reconciliarse con este oficio manual. En esta muestra se puede ver cómo ella lleva al extremo un material aparentemente femenino valiéndose únicamente de un sencillo ejercicio manual repetitivo. Su intención consiste en exaltar y exagerar las características de este oficio y del material, en un intento por devolverles sus fuerzas y liberarlos.

El interés inicial  era sublimar la belleza de los ciclos naturales. Se explorar los procesos de cambio inevitables de la naturaleza, de aquello que está vivo, de lo orgánico; recuperar las imágenes propias del deterioro y de lo efímero. Durante este camino exploratorio, sin embargo, fue encontrando por casualidad su intención de resaltar y reconciliar el oficio y el método de lo artesanal. Así, al combinar estos dos elementos, la obra logra aproximarnos a nuevos patrones y conceptos de belleza en algo ya bello y cotidiano: las flores.

La obra, por su resultado estético, destaca y hace honor a aquellos objetos, momentos y oficios cotidianos que pasan desapercibidos. A través de las flores, que vemos cada día en los árboles y jardines, o adornando nuestras casas, la artista construye una realidad diferente, en la que el espectador inevitablemente enfoca su atención. Cada pétalo importa en esta obra, recordándonos la fuerza de su carácter pictórico, la impermanencia de la vida y lo bello de un trabajo hecho con rigurosidad e insistencia, que ante nuestra vista nos hacen dudar. ¿cómo se hizo? ¿Con qué se sostienen? ¿Son reales?

Lo particular de estas piezas es que aun queriendo resaltar lo cotidiano, no representan la realidad como es. Por el contrario, a partir de la búsqueda por el carácter pictórico de cada elemento, y a través de un orden in-natural, establecido por la artista, unas veces tan simétrico que se vuelve mecánico, logra llamar nuestra atención para así acordarnos de lo cotidiano.

Unas veces con obras que pretenden conservar un momento efímero de la naturaleza y congelar así el tiempo: reproducciones casi tangibles de estos pétalos expuestos y enmarcados. Y otras veces con obras que hacen gala del carácter efímero de la materialidad en donde es evidente que lo que estamos viendo hoy, seguramente no lo volveremos a ver de nuevo.

Chromatic Labor

Traditionally seen as women’s labor, manual labor contains acts of repetition and improvement. Prevailed within the context of inequality, many women intentionally stay away from its allure; fearful to be distanced again from the world that strives to be juster. With this work, I try to reconcile with this manual craft. I take an apparently feminine material to the extreme by using only a simple repetitive manual exercise. I aim to exalt and exaggerate the characteristics of this labor as well as the material, in order to give them back their strength and set them free.

Within its aesthetics, this work highlights and honors the materials, moments, and mundane labor that go unnoticed. By working with the flora that surrounds us daily, I intend to construct a different reality in which the viewer inevitably focuses their attention. Each petal matters in this work, reminding us of the strength of its pictorial character, the impermanence of life, and the beauty of work done with rigor and insistence.

Arguably, even by highlighting the everyday nature of this work, these pieces do not represent reality as it is on the contrary, by searching for the pictorial character of each element, and through an unnatural order, the symmetrical becomes mechanical.